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De ser chapín...

Por Akanyá                                     

  Ah, Septiembre!!! El mes más nacionalista del año.  Mes de estar escuchando patojos tocar tambores, de ver desfiles de “práctica” cada dos días durante la primera quincena.  Mes de trajes típicos, de banderitas de tela o plásticas, y sobre todo, de recordar que somos chapines.  Máximo ahora con el subidón de moral Guatemala 02  -  Costa Rica 01.

 Pero ser chapín no es solo eso, ¡de ninguna manera!  Ser chapín implica una serie de conocimientos, opiniones, actividades y costumbres; que precisamente recuerdo ahora por ser septiembre y que enumero a continuación.  A ver, le lanzo el reto de que lea esta lista y responda “sí” o “no” de acuerdo a su forma de vivir y pensar.  Aquí va:

 Todo chapín sabe que los mejores artículos vienen de determinado punto geográfico; y prefiere : 

Las naranjas, de Rabinal;
Las mojarras, de Atitlán;
Los dulces, de Amatitlán;
El frijol, de Ipala;
El queso, de Zacapa;
La crema, de Taxisco;
Los ponchos, de Momostenango;
La quezadilla, de Chiquimula;
El café, de Cobán;
Los paches, de Quetzaltenango;
Los brujos, hechiceros y adivinos, de Boca del Monte o del Progreso.

 

Todo aquel que se precie de ser chapín, por lo menos una vez en su vida ha: 

Subido al resbaladerón del Hipódromo;
Ido al Mapa en Relieve;
Visitado el Zoológico “La Aurora”;
Comprado un separador de “REMAR”;
Visto las procesiones y las alfombras en Antigua;
Visitado el Puerto de San José;
Leído en el colegio alguna obra de Miguel Angel Asturias, Virgilio Rodríguez Macal o José Milla;
Aprendido a leer con “Nacho” o “Pepe y Polita” (mi – mama – me – mima);
Tenido como libro de lectura de 2do. Primaria “Barbuchín”;
Completado durante el resto de la primaria los libros de la colección “Claudia” de Oscar de León Palacios;
Oído a la Llorona;
Contado un cuento de miedo;
Tomado atol en San Felipe o en San Lucas;
Conocido por lo menos a 3 personas ( o ser una de las personas) que al preguntarle que estudian en la Universidad responde:  “♪ Administración de Empresas ♫”
Desfilado el 15 de Septiembre;
Decidido si ser Rojo o ser Crema;
Soñado con que Guatemala clasifique para un mundial de fútbol;
Comido en Pollo Campero (ineludible);
Escuchado un programa radial de Celia Recinos y Josué Morales;
Caminado por la calle Santander en Panajachel
Asistido a una obra teatral de Mónica Sarmientos y Jorge Ramírez;
Pasado por el Parque Central, la Catedral Metropolitana y el Portal;
Volado barrilete en Noviembre;
Conocido los helados “Popeye”;
Vestido  (él mismo o a sus hijos) con traje típico para el 12 de diciembre.

 

El chapín promedio tiene, además, las siguientes costumbres gastronómicas: 

Cenar paches de papa el jueves y tamales colorados el sábado;
Comer tostadas y atol los domingos;
Almorzar pescado seco el Viernes Santo y fiambre el 1º de Noviembre;
Tomar ponche de frutas para Noche Buena y Año Nuevo;
Comer tamales especiales (con aceituna, pasa, ciruela y chile pimiento) también para Noche Buena y Año Nuevo;
Tomar siempre Gallo (¡Nuestra Cerveza!)
Y en licores, preferir Botrán y Venado.  Ya de perdida, aunque sea Indita.

 

 Ahora vienen los retos.  Todo el que sienta orgullo de ser chapín, debería: 

Viajar a Petén  y conocer Tikal;
Probar la cusha;
Tomar caldo de frutas de Salcajá;
Cargar en una procesión;
Ayudar a hacer una alfombra de aserrín;
Subir un volcán;
Bañarse en el nacimiento del río San Juan (eso si quiere ánimos... por no decir otra cosa);
Ir a Quetzaltenango un 15 de septiembre;
Ir a Chichicastenango un 21 de diciembre;
Leer las obras completas de Virgilio Rodríguez Macal y José Milla;
Aprender una lengua maya
Sembrar un árbol y apoyar los proyectos de reforestación
Llevar a Guatemala siempre en el corazón, amarla completita con defectos y virtudes, porque ¡en fin...! eso es la esencia de SER CHAPÍN.